Furunculosis anal

image11El desarrollo de las fístulas perianales, una condición también conocida como furunculosis anal, se asocia con la formación de lesiones graves alrededor del ano en los perros. Estas lesiones son crónicas, resultando a menudo en úlceras persistentes.


Causas

Aunque la causa específica de las fístulas perianales sigue siendo desconocida, se especula que resultan de las glándulas sebáceas y sudoríparas inflamadas, que producen petróleo en la zona anal. Las bacterias proliferan en el entorno húmedo y caliente bajo la base de la cola, lo que agrava esta condición.

Prevención

Actualmente existen pocas opciones de tratamiento preventivo para los perros con furunculosis anal. La zona anal de aquellas razas que tradicionalmente tienen una amplia base de la cola, antecedentes de enfermedad inmune, u otras características de riesgo,  debería ser examinada con regularidad para identificar posibles síntomas del desarrollo de esta condición.

Síntomas

De acuerdo con la opinión de los veterinarios expertos, los síntomas de la furuncolisis anal son:
• Variación en el comportamiento
• Tenesmo (sensación persistente de tener que evacuar las heces con un intestino vacío)
• Disquecia (incapacidad para defecar / estreñimiento)
• Anorexia (trastorno de la alimentación asociado con el apetito reducido y / o aversión a los alimentos)
• Letargo
• Diarrea
• Mordidas y lamidos en la zona anal

Diagnóstico

El diagnóstico de la furunculosis anal se obtiene a través de un examen físico de los cuartos traseros y debajo de la base de la cola, la evaluación del historial del perro, así como el resultado de la biopsia de piel. Dependiendo de la progresión de las lesiones, puede ser necesaria la sedación veterinaria para prevenir el dolor adicional durante el examen. Las lesiones asociadas con fístulas perianales se encuentran a menudo en los perros masculinos entre las edades de 5 y 8 años, sin embargo el rango puede extenderse afectando a los perros jóvenes y muy adultos de ambos sexos, entre 1 y 14 años de edad. Los perros con más de 7 años de edad tienen estadísticamente un riesgo más alto.


La furunculosis anal se desarrolla comúnmente en perros de raza pastor alemán. Biológicamente este perro tiene un número significativamente mayor de glándulas situadas debajo de la cola, anatómicamente tiene una base de la cola amplia y poco manejo de la misma. Estas características combinadas pueden dar lugar a la mala ventilación de la zona anal y el alojamiento de materia fecal en los pliegues anales. Tales condiciones fomentan el crecimiento de bacterias y la infección de las glándulas anales y los folículos pilosos, lo que resulta en la inflamación perpetua. La inflamación de las glándulas sebáceas y sudoríparas de la región anal puede conducir a la aparición de lesiones graves, siendo también las reacciones inmunes un factor contribuyente. Las reacciones inmunes implican la respuesta inapropiada, y a menudo perjudicial, del sistema inmunológico del cuerpo. El sistema inmunológico de un perro puede sobre-reaccionar a algo que supone como extraño, o puede desencadenar una respuesta inmune contra los propios tejidos del cuerpo. Los glóbulos blancos inducen una respuesta inflamatoria como un mecanismo de protección contra las bacterias y los virus. Los pastores alemanes son particularmente conocidos por sufrir trastornos autoinmunes. Entre los perros con mayor riesgo de sufrir la furunculosis anal o las fístulas perianales se encuentran el Labrador Retriever, el Setter Irlandés, los Spaniels, el Pastor Inglés, el Border Collie y el Bulldog.

Tratamiento

Una vez diagnosticada, el tratamiento para la furunculosis anal varía desde los antibióticos, el tratamiento inmunosupresor hasta la cirugía. Debido a la naturaleza multifacética y sospechosa de la enfermedad, se pueden recomendar numerosos métodos de tratamiento en conjunto. La ciclosporina, que es un fármaco inmunosupresor y funciona mediante la desactivación de las células T auxiliares, a menudo sirve como un tratamiento eficaz a corto plazo para minimizar la respuesta inmune mediada por la enfermedad. El ketoconazol se prescribe a menudo en combinación con la ciclosporina por sus propiedades antifúngicas. Los ablandadores fecales pueden ser administrados para disminuir los efectos de disquecia. Por lo general se evita la cirugía, a menos que se hayan agotado las demás opciones de tratamiento. Las opciones quirúrgicas incluyen la escisión, el desbridamiento (eliminación de tejido muerto alrededor de las lesiones), la fulguración (uso de corriente eléctrica de alta frecuencia para destruir el tejido no deseado) y la criocirugía (la exposición localizada de frío extremo para eliminar las células anormales). La amputación de la cola es un método de tratamiento quirúrgico arcaico, que ya no se recomienda con frecuencia.

El cuidado de los perros con furunculosis anal

Para controlar un caso diagnosticado de furunculosis anal, el área anal externa debe mantenerse limpia y el pelo circundante se debe cortar con sedación, si es necesario. La humedad puede ser gestionada mediante la aplicación de polvo para bebés, o una sustancia similar recomendada por su veterinario, en el perineo. El perineo es el área situada entre el ano y el escroto en el macho, o entre el ano y la vulva en la hembra. Bajo la supervisión de un veterinario, las lesiones pueden ser lavadas con clorhexidina o povidona yodada, las cuales funcionan como desinfectantes que controlan el crecimiento bacteriano. El uso de un champú antimicrobiano también puede ser muy útil. Si las técnicas de cuidado no son efectivas, se puede recomendar la cirugía. El tejido de una lesión agravada o úlcera también puede ser eliminado mediante una técnica láser de dióxido de carbono, que generalmente es realizada por un dermatólogo.

Nota final

La furunculosis anal en los perros es una enfermedad crónica y por lo tanto puede ser manejada, pero no eliminada de forma permanente. Debido a que se sospecha que la formación de las lesiones se asocia con una respuesta inmune mediada por enfermedad, la terapia a largo plazo puede servir como mecanismo de gestión eficaz.